Isaías 6,1-2a.3-8: Aquí estoy, mándame
Salmo 137: Cuando te invocamos, Señor, nos escuchaste.
1 Corintios 15,1-11: Cristo murió y resucitó
Lucas 5,1-11: Jesús llama a los primeros discípulos
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El domingo pasado nos quedamos reflexionando sobre cómo asumir nuestra función profética y manifestarla en el amor. Hoy, siguiendo con ese mismo tema y prosiguiendo con la enseñanza de Lucas, empezamos con la primera lectura, en la cual el profeta ubica la escena en un tiempo concreto, año 740 a.C. que corresponde a la muerte del rey Osías (740 a.C). El relato se divide en dos partes: la visión (vv. 1-4) y la reacción del profeta (vv. 5-8). Una tercera parte, que ha sido excluida en nuestro texto litúrgico (vv. 9-13), cuenta la misión que recibe el profeta. Realmente todo el capítulo 13 forma una unidad literaria. Por su similitud con los relatos de vocación de Jeremías y Ezequiel, que tienen estas mismas tres partes, algunos consideran este relato como de vocación. Sin embargo, el contenido nos lleva a pensar en un relato de misión, de envío.